martes 10 de noviembre de 2009

Odisea Ambulante

En serio... Qué interesantes son los tianguis.

Se dice que este modo de comercio ambulante data desde nuestros antepasados prehispánicos (mucho antes de que se inventaran liverpool, wall-mart, Coca-Cola y demás monstruos del consumismo). Que la palabra tianguis proviene de una lengua autóctona que a su vez significa algo como trueque, etc. Pero ningún libro de historia o economía dice lo más trascendental: Son pocamadre jajajaja.

Ok, lo admito, a veces me da por comprar cosas "de marca en una tienda de marca" pero tengo un respetable kilometraje de experiencia recorriendo calles atestadas de puestos donde se vende prácticamente de todo. ¿Cuál pinche jom mart ni que las nalgas del indio conin?... Que dicho sea de paso, seguramente pasó gran parte de su vida al igual que yo, buscando algo que nunca encontró pero sí compró un chingo de cosas que no buscaba... ¿notan, para empezar, la semántica que inunda los tianguis? Ok, sin más preámbulos, les comento mi búsqueda del santo grial:

(para fines de comprensión general, el siguiente texto estará traducido al idioma tianguista... A poco no soy bien chingón??.. O mamón pues jejeje)

Pues bien, hace un par de semanas me lancé a buscar un emepetres de gonsenrroses porque la banda decidió que debemos sacar un popurrí para prender a la raza en el lugar donde tocamos (viernes y sábados 10:30pm micheladas a $35.00 antes de las 7), y obviamente, no iba yo a comprar el disco de éxitos por 250 morlacos para sólo escuchar 4 rolas. Y aunque lo más lógico era descargarlas, la ocasión ameritaba un puñado de nueces de la india de esas de a 15 varos los 100 gramos.

un consejo: Si quieres ubicar rápidamente un tianguis, procura localizar alguna aglomeración o peregrinación medianamente numerosa. Después fíjate si andan a pie. Si es así, vas por buen camino. Segundo: Identifica el tipo de cosas que llevan cargando. Sin son bolsas de plástico sin marca ni logotipo alguno, entonces a huevo son bolsas de tianguis. No importa si no logras ver el contenido de las mismas. Los tianguis ofrecen un sólo tipo de bolsas, no son biodegradables como las del oxxo y son de buen tamaño. Tan es así que pueden guardar en ellas con toda confianza una sandía, varias piñas o al escuincle si no cuentan con una carreola.

Después de localizar el punto de reunión, lo siguiente es ubicar un puesto de discos tipo doctor simi (lo mismo pero más barato). Mi elección en primer lugar fue uno que abarcaba unos 4 metros de largo por unos 3 de alto por 3 de profundidad. Ya cantaba victoria cuando veo que la gran mayoría de discos eran clones y no emepetreses... Obviamente aquí es cuando entra en acción el letrerito que casi todos los tianguistas ponen de manifiesto: "Si no esta ala bista lo que vusca prejunte". No es difícil traducirlo. Ok, me le acerco al chavo con cabeza de Don King (cómo se han puesto de moda las mohicanas, carajo). Después de repetirle mi pregunta tres veces(¿tienes emepetres de gons?) debido al alto volumen con el que escuchaban el nuevo exito de algún reggetonero me dice "ah sí carnal, los emepetres están ahí". Volteo y me encuentro con una cajita de madera de unos 50x50cm a medio llenar de discos varios. Contrariamente a los de la alameda, no estaban ordenados ni por género ni por artista, ni por color, vaya, algunos ni siquiera estaban al derecho... Dije "tranquilo, sólo pásalos rápidamente hasta que veas una foto de Axl o Slash o deee... mmm...(chingado, alguien sabe el nombre del resto de los intregrantes??)".

Estaba pasando por el cuarto o quinto disco de "Los reyes del reggeton vol.xxxx" cuando el hijo de don king vino en mi auxilio agarrando un bonche de discos revisándolos con esa habilidad que sólo la experiencia (o la necesidad por falta de mejores oportunidades laborales) te da. Después de 5 minutos me dice "no carnal, te lo debo, no tengo emepetres de gons. Pero si quieres, ai tengo de los dors o de pinfloit"... Aunque su propuesta no fue de mi agrado ya que mi pregunta fue 3 veces clara y concisa (emepetres de GONS), al menos hay que reconocerle que tenía una idea del resto de las bandas populares dentro del rock antaño.

El resultado en los otros puestos fue similar: "No carnal, no tengo de gons pero tengo de (agregue aquí nombres varios de bandas rockeras, mal dichos por cierto)".

Total, que una hora después, no me quedó más remedio que ubicar al de la carretilla con nueces, pistaches, pepitas y demás para comprar mi bolsita y que por cierto no era de a 10 como dice cierto sonsonete duranguense y retirarme a mi casa no sin antes comprar un juego de llaves allen, un adaptador uesebe para micro esede y un par de devedes vírgenes para respaldar mi música.

Mención aparte, creo que sólo deambulando por los tianguis se da uno cuenta de lo infestada que está la sociedad mexicana de la basura televisiva. Para muestra basta decir que TODOS los puestos tienen temporadas completas de patito feo, la wwe y videos de reggetoneros interpretando a otros reggetoneros... y ni un mugroso emepetres de gons.

Eso sí, no me imagino la vida del mexicano promedio sin por lo menos un tianguisillo los viernes por la noche.

PD: Las llaves allen se me perdieron como a los 3 días y el adaptador uesebe sigue funcionando como desde el primer día.

domingo 25 de octubre de 2009

¿Tienes el valor o te vale?... Al municipio sí

Bueno, pues para regresar de mi autoexilio de este espacio en la red, pensaba poner un post divertido y ácidamente humorístico dedicado a nuestros célebres y nunca bien ponderados amigos tianguistas. Pero ese post se quedó en borradores por un acontecimiento fortuito que tuvo lugar unas horas antes de subir el escrito.

Resulta que, como ya muchos saben, la cercanía de un huracán en las costas del pacífico ha provocado cambios climáticos en la mayor parte del país. Y mi terruño, Querétaro no ha sido la excepción.

Esto no sería nada raro para la mayoría, pero mi historia involucra algo más que lluvias fuertes y constantes. Involucra una corta historia de 45mins.

Resulta que el pasado jueves me dirigía al Tarrock's, establecimiento nocturno en el que todos los fines de semana desde hace un par de meses trabajo como bajista de la banda (y una de las varias razones por las que no pude ir al DF al concierto de Emilie Autumn...).

En fin, el trayecto normalmente y por respeto a mi economía lo hago tomando dos camiones de transporte público ya que el lugar está en el municipio de El Marqués, a unos 5 minutos de Avenida de Los Arcos (sí, el medianamente famoso Acueducto Queretano). Y fue precisamente en esa avenida, esquina con el boulevard Bernardo Quintana donde al llegar para tomar el otro transporte, me doy cuenta que hay un tráfico poca madre en todos los carriles de circulación. Mi primera impresión fue de "vergas, aquí hubo un accidente", esto porque hace un par de semanas, uno de los empleados del Tarrock's se ofreció a llevarme a mi casa y en esa misma intersección se nos estampó un sentra a 90kmph...

Pero después de buscar con la vista, no pude observar ninguna clase de accidente, la razón del tráfico era porque mi ciudad aunque bonita (a huevo que es bonita), no fue hecha para crecer y por lo mismo no cuenta con una buena infraestructura para sobrellevar la más pequeña precipitación importante, o en otras palabras, una pinche lloviznita y valemos madres con la inundación.

Estaba empezando a preocuparme porque llegaría tardísimo al soundcheck que hacemos cada jueves cuando veo a lo lejos venir patrullas de la guardia municipal y estatal. Pensé "bueno, se tardaron pero ya vienen a poner el orden"... Jajajaja, qué pinche crédulo soy con nuestra autoridá: Los pinches pitufos al llegar a los semáforos prendieron sus torretas y sirenas y entre pitidos y rechiflas se colaron por entre los demás vehículos zafándose en cosa de minutos y HUYENDO quién sabe a dónde. Ok, no eran policías de tránsito, pero de jodido una pinche llamada por radio para pedir un par o dos.

La opción número dos era parar un taxi y llegar en 8 minutos pero salía lo mismo porque todas las maneras de llegar a donde estaba yo, era forzosamente a través del tráfico. Estaba más que encabronado cuando sucedió algo que al menos a mi no me había tocado ver:

Un grupo de chavos de entre 20 y 25 años de edad, creo que eran 3 se lanzaron al ruedo y empezaron a alivianar el tráfico atravesándose para que se respetaran el rojo y el verde de los semáforos. Empezaron a moverlos durante los 45 minutos que estuve ahí. No tengo idea de dónde salieron pero la verdad me quedé boquiabierto pues al meterse a ordenar, también se expusieron a los insultos y quejas de los weyes a los que no dejaban pasar cuando la luz cambiaba a rojo. Tan es así que tuvieron que "pedir refuerzos" y, contrariamente a lo que sucede en la versión de los uniformados, otros 3 chavos llegaron en menos de 10 minutos justo a tiempo para evitar que el conductor de una Lobo se lanzara a golpear a uno de ellos, quesque porque llevaba "10 pinches minutos sin poder avanzar". Un conductor... qué digo conductor, un puto cafre gritoneaba desde su camioneta de redilas "quiten a esos güeyes!! quiten a esos güeyes!!". Yo me pregunto, si hubieran quitado a esos "güeyes", ¿qué habría hecho ese pendejo? ¡Obvio! Se habría clavado a huevo en cualquier huequito que hallara, creyendo como el resto, que él tenía preferencia por su linda jeta y que todos debían hacerse a un lado. La verdad es que aunque con el crecimiento de la ciudad y la mayor afluencia vehicular, la gente parece seguir ignorando las reglas de tránsito y pensando que basta con saber encender un carro y pisar los pedales para creerse conductor. Como si fuera igual a andar en bicicleta por el parque.

Al otro día al pasar junto a un puesto de revistas, aún sabiendo que no hallaría noticia alguna sobre aquellos héroes civiles, me asomé al encabezado del Diario y veo una foto de Manuel González Valle, el gobernador que ya va de salida diciendo "Yo no me escondo, nadie se robó el dinero, ahí están las obras públicas por miles de millones de pesos que hicimos... Pero no contábamos con la crisis y la falta de planeación, por eso quedamos en ceros..." Supongo que con "falta de planeación"´se refiere a los puentes de fácil acceso que se construyeron y que sólo benefician a unos cuantos porque son prácticamente accesos privados para que los habitantes de zonas mamonamente residenciales como El Campanario y Juriquilla tengan una vía rápida al centro de la ciudad. Neta!! Sólo para eso sirven. No puedes hacer uso de esos puentes si no vives en esas zonas. Al menos hay que reconocer que MGV fue sincero al decir que se la pasó obrando a lo pendejo.

La escena que presencié me dejó varias cosas en que pensar:

1.- A pesar de que recuerdo inundaciones catastróficas desde mediados de los 80's, Querétaro sigue dando las nalgas en contra de la madre naturaleza. Eso sí, las inundaciones no le quitan lo bonito... Una vez que el agua se seca.

2.- Aunque suene a cliché, pero todavía hay gente con buenas intenciones, lástima que no pueda incluir a nuestras autoridades que, sobra decirlo, brillaron por su ausencia.

3.- El problema no es que los gobernadores electos sean una bola de pendejos. Los pendejos somos nosotros por consecuentarlos a todos ellos.

4.- Siempre habrá gente mejor que uno... Yo no me imagino a mi mismo haciendo lo que aquellos jóvenes hicieron por gente que se la pasó mentándoles la madre.

Me largo

martes 8 de septiembre de 2009

Números

La cabeza sana de un joven promedio (digamos, la mía) tiene alrededor de 80 cabellos por cm cuadrado. Lo que da un total de 169,650 cabellos. Tomando en cuenta que mi melena medía alrededor de 55cm en promedio, estamos hablando de que uno tras de otro, mis cabellos podrían formar una linea de 91.1km.

Cada cabello en promedio soporta un peso de 40 a 90grs. Si multiplicamos esto por 169,650, hablamos de que se podría hacer una cuerda para cargar entre 6.786 y 15.268 toneladas.

Sin embargo la gente en promedio tiene por decente a los de cabello corto y todo lo contrario a los greñudos. Así que estos números valen madres.

Ya me lamenté lo suficiente. El próximo post será uno más optimista... O más entretenido, lo que se me ocurra primero

miércoles 26 de agosto de 2009

Pues no

No valió la pena

lunes 24 de agosto de 2009

Odio

Definitivamente hoy sí odio a todo mundo... Por una entrevista de trabajo tuve que cortar mi cabellera de 5 años de edad y 50cm de longitud...

Más vale que haya valido la pena...

No habrá foto de ese acontecimiento hasta que lo haya superado =(

jueves 13 de agosto de 2009

Alba (Fragmento No. 3)

Los ojos cerrados…

Viento en la cara…

Estamos cayendo…

Un vacío abismal se expandió por su estómago como un repentino eclipse. Sus párpados se enfriaban mientras la sensación vertiginosa de que se acercaban al suelo la alentaba a abrir los ojos.

Las imágenes borrosas de arbustos y piedras le indicaron que descendían realmente. Que no era un sueño. Tampoco lo era el espeso plumaje negro de Miguel al que ella se aferraba desafiando a la gravedad. Presintiendo lo peor, Alba se aferró al robusto cuello y volvió a cerrar los ojos, esta vez creyendo que sería por última vez pues el suelo pedregoso ya se vislumbraba a lo lejos iluminado por la intermitente luz de la luna.

Entonces las alas se abrieron.

Lentamente su caída se fue desviando hacia delante, como un pesado avión virando para evitar el desplome. Quizás demasiado lento. El pánico empezaba a apoderarse de la pequeña quien metro a metro veía más posible la inminente colisión. Quiso gritar pero su garganta emitió un leve silbido que nadie escuchó debido al fuerte aletazo que hizo bramar al aire, hiriéndolo de muerte.

Fue como si una mano gigantesca los arrebatara de su camino y los lanzara con fuerza descomunal hacia arriba siguiendo una trayectoria diagonal hasta superar las copas de los árboles más altos que se hallaban más adelante, en la meseta del valle. Finalmente pudo abrir los ojos cuando el entorno se volvió más tibio, más silencioso. Más suyo.

Se elevaban. Las alas de miguel remaban bajo el cielo nocturno parsimoniosamente. Como las aspas del molino de viento. Con zumbidos sordos, acompasados. Empezaba a sentir frío y se recostó boca abajo en el emplumado lomo. Vio como poco a poco la tierra empezaba a tomar formas distintas, hasta asemejarse a un gigantesco rompecabezas. Huían de ese mundo arcaico para ascender a un jardín de nubes húmedas y tibias, las nubes del verano. El frío desapareció y lo reemplazó un tipo de ensoñación que Alba no había experimentado antes. Serían los blancos navíos flotantes, serían las luces pegadas en la vieja bóveda celeste, o aún el olor limpio e inmaculado que entraba por su nariz, por su boca. No le importaba.

Como si fuera una orden incuestionable, Miguel subió varios metros más, tantos que ahora sobrevolaban un interminable campo de algodón que abarcaba hasta donde la vista le permitía vislumbrar. Esto eliminaba la ligera acrofobia inicial, por lo que levantó las manos ansiando tocar el negro cielo. Por su parte el pajarraco comenzó a realizar pequeñas caídas y zigzagueos. Era como una burla al peligro, al miedo de caer, a la vida y a la muerte, el olvido de la abuela ausente. Era una niña riendo a carcajadas sobre el lomo de un ave gigante volando irresponsablemente, era un poema a la libertad. Era hermoso en verdad…

La luz del nuevo día comenzaba a clarear cuando finalmente Miguel se despidió desde el umbral de la puerta. Alba lo vio alejarse hasta que se perdió entre los árboles que rodeaban la casa. Acto seguido se dirigió a su alcoba deseando no olvidar el nombre de aquél extraño sopor que experimentó. Aún después de muchas calamidades, el insólito recuerdo de ese sentimiento perduraría en su corazón. El recuerdo de la verdadera felicidad…

jueves 30 de julio de 2009

El Regalo


Cuarenta y nueve candelas danzarinas. Veintisiete personas. Dos niños y un perro. A ritmo de "Felíz Cumpleaños a Tiii" meneaba la cabeza simulando interés en esos 55 ojos (¿Quién chingados invitó a Jacinto el Tuerto?) que a su vez lo escaneaban en espera de una sonrisa como quien contempla el agua congelada aguardando a una foca salir a respirar. Así de fría era su expresión y así de esporádica la curvatura de sus añejos labios. Porque cuarenta y nueve no es mucho, realmente, pero cuando se multiplica por 365, se entienden las veces que repetía la rutina de recibir la claridad del nuevo sol sin apenas inmutarse.

Nunca, desde que dió el primer sorbo al pezón de su madre, tuvo una risa propia. Los perros, como el suyo ese día presente, ladraban por instinto. Y así él aprendió a reír por instinto, como por un impulso obligado cuando el dedo de su señora madre escarbaba sus costillas o sus hermanas le hacían dengues cuando por dentro pensaba "par de taradas". Así que las risas no eran de él, sino de aquél dedo irritante y las caras de chango de las mellizas.

Se volvió un dueño de la nada.

No era ni dueño legítimo de la ropa que lo cubría, heredada de su hermano mayor y unos años más tarde, de su padre también. Aprendió que la ley de la pertenencia no aplicaba con él, pues siempre llegaba al origen de sus posesiones y terminaba por descubrir al dueño original. Al que había plantado el árbol con que se hizo su choza. Al que crió a los borregos cuya lana ahora le servía de cobija. Incluso su misma vida se la atribuía al ímpetu de su padre y la barriga de su madre.

Una de sus sonrisas postizas lo salvó de un silencio incómodo cuando abrió la primer caja. Un suéter de nylon, seguramente hecho en la fábrica de algún rico empresario. Uno tras otro fueron revelados los contenidos de aquellos paquetes coloridos. Todos con un dueño legítimo que no era él... Hasta que llegó ese último.

En cuando lo tomó, sintió como si le hubieran reimplantado un miembro que le fuera amputado desde su nacimiento. No había etiqueta. Nadie se adjudicaba tan prodigioso presente, envuelto en papel nada alegre, pero sobre todo, con ese aroma. Como de madera, como de tierra mojada...

Una joven mujer se abrió paso entre los comensales. Vestida del mismo color que el envoltorio misterioso, traía en la mano una pequeña tarjeta.

Jerónimo, intrigado puso el regalo en la mesa y leyó la misiva. Con una mirada de incertidumbre abrió el regalo... Y sucedió lo increíble...

Primero fue como ver aparecer una grieta en el hielo. Luego un leve crujido en forma de un "jum!" gutural. Y de repente, la foca... Es decir la risa, surgió...

No se parecía (obviamente) a ninguna que se le hubiera escuchado jamás. Era como una caída de piedras de río en la pequeña cascada del coyote. Como el aleteo de un gallo segundos antes de cantarle al amanecer. Y finalmente como el cascabeleo del collar de Marucho, su perro. Así la describieron quienes estuvieron presentes. Aunque nunca nadie se puso de acuerdo.

Repentinamente, la recién nacida risa se cortó como apagada por un switch invisible. Un súbito estremecimiento recorrió el cuerpo de Jerónimo. Se llevó las manos al pecho y cayó al suelo. Murió.

Casi enseguida se levantó. Contempló su cuerpo inerte y, aunque no lo necesitaba ya, se sacudió la tierra de las manos como diciendo "listo" y prosiguió con el estreno de su risa, saliendo de la choza acompañado por la joven mujer.

Dicen los presentes que la caja no contenía nada. Al menos nada visible. Algunos de los que se atrevieron a leer la tarjeta salieron despavoridos y no durmieron por varias noches. Yo, curioso como siempre, fui uno de los que la leyó por completo:

"En esta caja tengo algo de lo que eres el dueño legítimo y que nadie puede arrebatarte, tu propia muerte. Felíz cumpleaños".


Quise regalarte el mundo
pero ya tenía dueño
un diablo malencarado
que lo abrazaba con recelo
quise tener mil diamantes
para comprarte a la gente
la gente ya estaba vendida
y a todos los despreciaste
no tengo flores eternas
sólo mis ganas de tenerte
no tengo el agua de la vida
mejor te regalo la muerte...


FIN